Los cuadernos que Bioy decidió reunir poco antes de su muerte bajo el título común de Descanso de caminantes se destacan con nitidez por su asunto y por su estilo: en ellos impera la evocación, a menudo crítica, de la propia conducta, a la luz de una escéptica coherencia que - más allá de la ceciente preocupación por los síntomas de la decadencia física- nunca cede a la melancolía. Generosamente miscelánios, incluyen desde reflexiones, anécdotas y coversaciones hasta sueños, confesiones y proyectos para cuentos.